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14 de enero de 2018

SAV VIII, triste y provisorio final

           



            Diez años después de la muerte de John Kramer, una serie de nuevos asesinatos, producto de lo que parece ser un nuevo «juego», vuelve a traer a la memoria su figura. ¿Realmente está muerto? ¿Volvió, tras una década, con el fin de escarmentar a aquellos que lo necesitan y merecen? ¿O se trata de un simple imitador, que se subió a los hombros de un gigante?

Saw VIII (Jigsaw) es la nueva entrega de la saga que en Argentina se conoce como El juego del miedo. En 2010, cuando salió Saw 3D: The Final Chapter, ya me había preguntado si, como se afirmaba, la trama había llegado a su fin. En su momento, así lo deseaba: me gustaba mucho como para verla derrumbarse con un film que no estuviera a la altura de sus predecesores (ver "EL JUEGO DEL MIEDO VII: un balance"). Finalmente, el momento de la desilusión llegó.

            Jigsaw está lejos de cumplir con las expectativas. Se repiten, anacrónicamente, fórmulas que ya vimos con deleite en las películas anteriores, pero que ahora exigirían una renovación. Y no me refiero a los juegos sádicos y a la sangre que desborda por la pantalla (los que disfrutan de estas cosas, tal vez queden conformes), sino a ciertas manipulaciones de las reglas del espacio y del tiempo, sorpresivas y admirables cuando se trataban de una innovación riesgosa, frustrantes al quedar reducidas a una fórmula efectista.

            Además, algo destacable de la saga, y que se mantuvo hasta la entrega anterior, era su uniformidad argumental. Ante cada nuevo guión, seguíamos completando el rompecabezas, que se hacía cada vez más y más asombroso. Ahora, sin embargo, vemos con desilusión que esta nueva historia no se acopla a la anterior, lo que sin duda permitirá un nuevo despliegue a futuro, aunque fracasa en sus intentos de continuidad. Es como si nos enfrentáramos a un rompecabezas nuevo, que alude al anterior sin formar parte de él. Y lo peor de todo es que esto no es el resultado de una decisión consciente. No. Es evidente que la intención de seguir sumando a la historia central está, lo que falta es un buen resultado.


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Ficha técnica:
Título original: Jigsaw
Año: 2017
Duración: 91 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Michael Spierig, Peter Spierig, The Spierig Brothers
Guión: Josh Stolberg, Pete Goldfinger (Personajes: James Wan, Leigh Whannell)
Música: Charlie Clouser
Fotografía: Ben Nott
Reparto: Matt Passmore, Callum Keith Rennie, Clé Bennett, Hannah Emily Anderson, Laura Vandervoort, Tobin Bell
Productora: Lionsgate / Serendipity Productions / Twisted Pictures / A Bigger Boat




8 de enero de 2018

REBEL IN THE RYE (y lo que significa ser escritor)





            Hoy vi Rebel in the Rye, una película basada en la vida de J. D. Salinger. Estoy conmovido e impresionado. La verdad es que conocía poco (o casi nada) de la vida de este escritor. Sabía que se trataba de un autor norteamericano de culto que había decidido convertirse en ermitaño. No mucho más. La lectura de The Catcher in the Rye (a la que llegué, supongo que como muchos otros, por ser el libro que inspiró a Mark Chapman, el asesino de Lennon) echó por tierra la poca curiosidad que sentía. No sé si se debió a que la leí en un momento inapropiado de mi vida o a la insoportable traducción en español peninsular que compré, pero la cuestión es que no me gustó para nada. Me pareció aburrida y monótona. Después de eso, el nombre de Salinger pasó a ocupar ese limbo de autores a los que difícilmente volvería.

            La película comienza con los años iniciales de la carrera de Salinger como escritor, plagada de rechazos y frustraciones, y llega hasta el momento en que decide retirarse de la vida pública, después de haber conocido la fama y el éxito. Pero no sólo eso. Además, y principalmente, la película trata sobre lo que significa ser escritor. Ser escritor de verdad, sin distracciones. Y un escritor de verdad es aquél que escribe sin esperar nada a cambio, sin esperar siquiera la lectura de sus textos. Porque, a veces, hasta publicar puede ser una distracción, que desvía al artista de su producción sometiéndolo con halagos y presiones. Es justamente lo que entendió Salinger, para quien la escritura se había convertido en la religión que le permitió superar los traumas de la Segunda Guerra Mundial.

            Ser escritor, sin distracciones… Dedicar toda una vida a escribir sin esperar nada fuera de la misma escritura… ¿Cuántos de nosotros estaríamos dispuestos a eso? ¿Cuántos de nosotros dejaríamos todo para escribir en verdadera soledad? Me hago estas preguntas en un mundo hiperconectado, donde las distracciones se multiplicaron exponencialmente. No sólo esperamos que se lean nuestras historias, sino hasta el estado más banal subido a Facebook o a Twitter (sí, ya sé, también espero que lean esta reseña y le pongan "Me gusta"). ¿Qué diría Salinger de los escritores que pasan más tiempo en sus redes sociales que en sus ficciones?

            Preguntas que me hago y que no estoy seguro de poder (o querer) responder.


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Título original: Rebel in the Rye
Año: 2017
Duración: 106 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Danny Strong
Guión: Danny Strong (Novela: Kenneth Slawenski)
Música: Bear McCreary
Reparto: Nicholas Hoult,  Kevin Spacey,  Zoey Deutch,  Sarah Paulson,  Hope Davis, Victor Garber
Productora: Black Label Media



19 de diciembre de 2017

FIN DE GUARDIA, de Stephen King





«–¿Cómo me he metido en esto? –pregunta lloriqueando.
»–Como todo el mundo se mete en todo –dice Brady sin levantar la voz–. Paso a paso.»
Stephen King, Fin de guardia.


«La trilogía Hodges» llegó a su fin.

Fin de guardia, libro que cierra la serie policial de Stephen King compuesta por las novelas Mr. Mercedes (2014) y Quien pierde paga (2016), acaba de ser publicado por Plaza & Janés en una hermosa edición de tapa dura con sobrecubierta.

            Una vez más, el inspector retirado Bill Hodges tiene que enfrentarse a un caso complicado, en el que muchas vidas (entre las que se cuentan la suya y la de sus más queridos amigos) se ven en peligro. Brady Hartsfield, aquel psicópata que ya había asesinado a varias personas en su atentado en el Centro Cívico y había intentado asesinar a muchas más en el auditorio Mingo durante el concierto de ‘Round Here, vuelve a convertirse en una amenaza. El problema es que, en teoría, Brady todavía no se recuperó de ese último encuentro con el grupo de Bill, ocho años antes, en el que Holly lo golpeó en la cabeza con una cachiporra, ocasionándole daño cerebral. Ahora, confinado en la habitación 217 del Hospital Kiner Memorial, y no siendo mucho más que un «vegetal», Brady desarrolla en secreto una habilidad bastante inusual: puede mover objetos con sólo pensar en ellos y, algo todavía más increíble, influir en la mente de las personas hasta el punto de meterse en ellas y, si lo desea, tomar el control. Con esta nueva habilidad, Brady no deja de pensar en la magnitud de su venganza.

            Fin de guardia es una nueva muestra (como si hiciera falta alguna más) de que Stephen King sigue siendo un maestro en lo que hace. Con la destreza que lo caracteriza, y que lo convirtió en uno de los escritores más exitosos de la historia de la literatura, el autor de El resplandor logra combinar una historia interesante e imposible de abandonar con un trasfondo complejo en el que no sólo cobran vida personajes entrañables, sino que también se desarrollan temas de gran profundidad, entre los que se destaca el suicidio. En efecto, Brady, que ya había inducido al suicidio a Olivia Trelawney (dueña del Mercedes con que se cometió el atentado en el Centro Cívico) y había intentado hacer lo mismo con Hodges, desarrollará su plan teniendo en cuenta su pasión por empujar a las personas hasta el límite y ver cómo, solas, lo atraviesan.

            De esta manera, con Fin de guardia no sólo tenemos una novela para pasar un buen rato, sino una historia que (además del buen rato, por supuesto) es también una reflexión profunda, inteligente y bien informada sobre lo que significa el suicidio en la sociedad norteamericana y, por extensión, en las sociedades hiperconectadas del siglo XXI.

            Por otra parte, es interesante ver «la trilogía Hodges» como un recorrido por la misma versatilidad de Stephen King. Partimos de un formato policial (en Mr. Mercedes), pasamos por un relato en el que la verdadera protagonista es la pasión por la literatura (en Quien pierde paga) y llegamos a un thriller fantástico (en Fin de guardia), todo en lo que podría considerarse una misma historia. No es de extrañar que, entre los lectores constantes, esta última entrega sea una de las más celebradas de la saga.

            No puedo decir mucho más sin incurrir en algún spoiler. Prefiero detenerme antes de arruinarle al lector el innegable placer de dejarse llevar por la lectura. Lo único que puedo agregar (y me temo que con esto ya digo mucho) es que terminé la novela con un nudo en el pecho y lágrimas en los ojos.

Nada más.




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Sobre el autor: Stephen King nació en Maine (EE.UU.) en 1947. Estudió en la universidad de este Estado y después trabajó como profesor de literatura inglesa. Su primer éxito literario fue Carrie (1974), que, como muchas de sus novelas posteriores, fue adaptada al cine. Lleva escritas más de cuarenta novelas (entre las que se destacan Cementerio de animalesItThe Green MileUn saco de huesos y la saga La torre oscura, entre muchas otras) y doscientos relatos. En 2003 fue galardonado con el premio literario estadounidense de mayor prestigio, la medalla de The National Book Foundation for Distinguished Contribution to American Letters.



- King, Stephen, Fin de guardia, Barcelona, Plaza & Janés, 2017.





10 de diciembre de 2017

CADÁVER EXQUISITO, de Agustina Bazterrica



Recién publicada, Cadáver exquisito de Agustina Bazterrica es la ganadora del Premio Clarín Novela 2017, que en esta entrega contó con un jurado integrado por Jorge Fernández Díaz, Pedro Mairal y Juan José Millás. Si bien este dato no es menor, tampoco nos dice mucho sobre la calidad de la novela. Entre las personas que se dedican a las Letras es usual reflexionar sobre la credibilidad de algunos concursos y el mérito de las novelas galardonadas. Las conclusiones pueden ser muy variadas, desde la risa ante novelas que de ningún modo se merecerían un premio (al menos según la opinión de quien delibera en ese momento) hasta una defensa acérrima que puede llegar, y generalmente lo hace, a la descalificación de los interlocutores. Debo decir que yo soy de aquellos que no creen mucho en la legitimidad de los certámenes. Al fin y al cabo, ganar uno no es más que haber sido elegido por tres o cuatro personas, y un escritor (cualquier escritor) no debería conformarse con tan poco. De cualquier manera, no niego que muchas novelas son merecidamente premiadas, y Cadáver exquisito representa, sin lugar a dudas, un acto de justicia literaria.

Estamos en una sociedad distópica, en un futuro próximo, tan próximo que lo sentimos a apenas unas páginas de distancia. En esta sociedad, un nuevo virus mortal contraído por los animales puso en jaque a la raza humana. Mientras que los animales eran portadores, los seres humanos contagiados morían. Para eliminar toda posible amenaza, se iniciaron los sacrificios masivos y, así, la vida animal, por lo menos hasta donde se pudo controlar, despareció sobre la Tierra. Pero había un inconveniente… ¿Qué iban a comer las personas? La legalización del canibalismo fue la solución no sólo a ese problema, sino a muchos otros: la inseguridad, la superpoblación, la pobreza… De forma tan rápida como eficaz, se naturalizó la nueva cultura alimentaria y el mundo experimentó lo que se dio en llamar la «Transición».

En este contexto se encuentra Marcos Tejo, encargado general del frigorífico Krieg y mano derecha del jefe, que debe hacerse cargo de un padre demente, esperar el regreso de una esposa depresiva y soportar la propia angustia por un hijo muerto. Pero sigue adelante, con la eficiencia de alguien que está acostumbrado a hacer bien su trabajo. Su tristeza, su frustración al ver que su vida se desvaneció desde la muerte de su hijo, su imposibilidad de adaptarse a una sociedad nueva que él mismo rechaza pero que ayudó a forjar (redactando las leyes que hoy se niega a cumplir) lo convierten en una especie de autómata, un zombi que se niega a comer carne humana cuando el resto de los humanos se regodea en ella. Aunque todo cambia, por supuesto. Para Marcos, el cambio llega en forma de un regalo: recibe en su casa, de parte del criadero Tod Voldelig, una hembra PGP (siglas de Primera Generación Pura). Un regalo que vale una fortuna, que puede tanto vender como criar o comer. Un regalo que, legalidad aparte, puede dar mucho más de lo que se espera. Un regalo que cambiará su vida para siempre.

Sin miedo a exagerar, puedo decir que Cadáver exquisito es una novela magnífica, escrita con una prosa simple y directa, que en vez de menoscabar una historia que de simple no tiene nada, la convierte en una retahíla de golpes contundentes. A partir de la descripción de esta sociedad distópica, Agustina Bazterrica en realidad apunta a los dilemas que aquejan a nuestra propia sociedad. La deshumanización de las personas, lo animal, los morbos presentes en cada represión, el tabú necesario para que haya un orden y que, aunque cambie de contenido, siempre es tabú, los miedos, la familia, el amor, las palabras… Las palabras. Con una conciencia digna de alguien que vive de ellas, Bazterrica nos muestra cómo todo, en última distancia, tiene que ver con la lengua y la forma en que decimos las cosas. De esta manera, la «Transición», más que un cambio de paradigma existencial, no fue otra cosa que un cambio en la forma de nombrar. Por esto, el trabajo con el lenguaje es esencial en la historia, y las palabras llenan los vacíos que las mismas palabras, no pronunciadas, dejan.

No recomiendo Cadáver exquisito de Agustina Bazterrica por haber ganado la nueva edición del Premio Clarín Novela. No. Recomiendo Cadáver exquisito porque es una gran novela a la que el Premio Clarín vino, como dije en un comienzo, a hacerle justicia.

No lo duden, léanla. Una vez que empiecen no van a poder parar.



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Sobre la autora: Agustina María Bazterrica nació en Buenos Aires en 1974. Es licenciada en Artes (UBA). Ganó el Primer Premio Municipal de la Ciudad de Buenos Aires «Cuento Inédito 2004/2005» y el Primer Premio en el XXXVIII Concurso Latinoamericano de cuento «Edmundo Valadés» (Puebla, México, 2009), entre otros.
En 2013 publicó la novela Matar a la niña (Textos Intrusos), y en 2016, el libro de cuentos Antes del encuentro feroz (Alción Editora). Es gestora y curadora cultural, junto con Pamela Terlizzi Prina, del Ciclo de Arte «Siga al Conejo Blanco» (www.sigaalconejoblanco.com). También coordina talleres de lectura con Agustina Caride.
Su página web es www.agustinabazterrica.net

- Bazterrica, Agustina, Cadáver exquisito, Buenos Aires, Alfaguara, 2017.



30 de noviembre de 2017

Entrevista en PERIÓDICO IRREVERENTES





          Amigos, comparto con ustedes la breve entrevista que me hicieron en Periódico Irreverentes por la salida de Frente al abismo. ¡Saludos!





Ya salió FRENTE AL ABISMO





          ¡Ya está a la venta Frente al abismo!


          Mi nuevo libro, que contiene 15 cuentos que te van a enfrentar con la oscuridad, ya se puede comprar por amazon.com




24 de septiembre de 2017

IT: Una victoria por puntos






            Es difícil escribir sobre una película como It. En primer lugar, hacer una reseña tradicional no tiene sentido. Ya todos conocen la historia, y los que no la conocen es porque no les interesa. Por ende, tampoco leerían una reseña. En segundo lugar, la nueva versión, desde el momento de su concepción, contaba ya con tres factores adversos: un libro genial como base, una película (o miniserie) que marcó a toda una generación, y, por último, una enorme expectativa (y todos sabemos que nada decepciona más que una enorme expectativa).

            En fin, no voy a escribir una reseña tradicional, por lo que me ahorraré el laborioso, insufrible y siempre inútil esfuerzo de resumir la trama. Voy a pasar sin dilación a una valoración de la película, que inevitablemente compararé con el libro y la miniserie antes mencionados.

            Para empezar, la historia de It no es sólo la historia de sus personajes, ni siquiera de Pennywise, sino también de su ciudad, Derry, ese pueblo que nació de la mente de Stephen King pero que para nosotros es tan real como cualquier otro pueblo que figure en los mapas de Estados Unidos. Derry es uno de los protagonistas, tal vez el protagonista, que si bien aparece en otras historias de King, en ninguna se lo elabora con tanta profundidad y complejidad como en ésta. Teniendo en cuenta esto, podemos ver que esta nueva versión de It es superior a la anterior de 1990. Ahora sí se puede sentir en pantalla (mucho más que antes) a la verdadera Derry.

            Con respecto a los otros protagonistas, esta nueva adaptación también sale ganando. Frente a chicos demasiado acartonados, inocentes y pulcros de la producción anterior, el actual “club de los perdedores” está compuesto por personajes más complejos, cínicos e incorrectos. Más reales, de hecho. Las nuevas interpretaciones (y Henry Bowers no queda exento) le hacen honor a ese innegable talento de King de crear personas más que personajes. Como ejemplo podríamos mencionar las relaciones de Beverly y de Eddie con sus padres, más oscuras de lo que permitía ver el film anterior. También tenemos el caso de Richie, mucho más irreverente y mordaz, que brinda una cuota de humor que no deja de ser novedosa.

            Y por último llegamos a Pennywise, el payaso. Acá tengo que admitir que la nueva versión pierde en comparación con la anterior. El actual Pennywise, encarnado por el joven Bill Skarsgård, carece de esa ambigüedad que sí tenía su antecesor interpretado por Tim Curry. Mientras que “el viejo” Pennywise alternaba una imagen simpática con otra pavorosa (lo que sin lugar a dudas generaba ese toque siniestro que acompañó a muchos de nosotros hasta las profundidades de nuestros sueños), el nuevo Pennywise siempre es malo, siempre es aterrador. Tan malo se ve que ya resulta difícil de creer que Georgie (un nene asustadizo que le teme a su propio sótano) no salga corriendo en la primera escena de la película, cuando todo comienza. Por otra parte, y a fuerza de ser honesto, hay que admitir que la relación de Pennywise con el miedo está mejor planteada en esta nueva versión. De hecho, nos permite pensar que a lo mejor eso es el miedo: un payaso que en vez de hacer reír, aterra; un payaso ridículo que tomamos en serio, y que en ese tomar en serio nos mata, nos come, nos roba la inocencia y nos impide crecer. A lo mejor eso es el miedo…

            Si me preguntan, me quedo con esta nueva versión, que promete mucho más para el segundo capítulo y que sólo un espectador perezoso podría catalogar de remake. Si bien pierde contra el libro (me permito pensar que siempre será así), gana la contienda contra su predecesora. Una victoria por puntos, pero que se da en casi todos los rounds.



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Título original: It
Año: 2017
Duración: 135 min.
País: Estados Unidos
Director: Andrés Muschietti
Guion: Chase Palmer, Cary Joji Fukunaga, Gary Dauberman (Novela: Stephen King)
Música: Benjamin Wallfisch
Fotografía: Chung Chung-hoon
Reparto: Bill Skarsgård,  Jaeden Lieberher,  Sophia Lillis,  Finn Wolfhard,  Wyatt Oleff, Jeremy Ray Taylor
Productora: New Line Cinema / KatzSmith Productions / Lin Pictures / Vertigo Entertainment / RatPac-Dune Entertainment